The World is a book, and those who do not travel read only a page.
Saint Augustine
Estos últimos años la inestabilidad ha atacado al mundo y Europa se ha llevado una de las peores partes. Las dudas sobre la viabilidad de la moneda común se han hecho patentes en los círculos políticos y la unidad política se ha resquebrajado y debilitado a causa de la divergencia en las necesidades de cada nación. Los mercados se comportan de manera oportunista y la clase dirigente no está sabiendo estar a la altura de los acontecimientos, especialmente si hablamos de España (sin importar el color político en el que nos fijemos). Ahora que todo habla en contra nuestra región, yo quiero destacar cómo los avances en materia territorial, aduanera y monetaria han aumentado nuestras oportunidades de desarrollo personal y profesional hasta niveles difícilmente imaginables unas décadas. Muchas de las joyas culturales y gastronómicas mundiales a unas horas de distancia de nuestra casa, oportunidades de trabajo incontables, la opción de residir en la ciudad del país que siempre has soñado y, lo que nos afecta personalmente ahora, de poder emprender donde y cuando quieras.
En los últimos años pasé de vivir en un pequeño pueblo entre Valladolid y Segovia a vivir en nuestra capital, disfrutando posteriormente un periodo de estudios en Maastricht y casi un año de trabajo en tierras danesas. Han sido retos continuos, caerse y levantarse, empezar de cero y dejar atrás muchas buenas personas,… Últimamente las noticias nos bombardean con historias de emigrantes por necesidad. Yo soy otro emigrante por necesidad, pero no cómo los que cubren las páginas pesimistas de los diarios. Emigro por necesidad de conocer, por necesidad de experimentar y porque la casualidad de haber nacido en un (gran) país como el nuestro no significa que este tenga que ser nuestro lugar. Las fronteras caen día a día y yo veo el mundo como una gran bolsa de oportunidades. Y la siguiente está a 36 días de distancia. Sí, en poco más de un mes vuelvo a empezar una nueva aventura, pero esta vez un poco diferente. Parte del equipo de Vipartia (Rubén, Antonio y un servidor) nos mudamos a Londres para seguir adelante con la programación y el desarrollo del producto. Las razones son muchas y voy a exponer un pequeño resumen a continuación.
Emprender sin morir en el intento
Uno de los problemas de emprender joven es que nuestro margen de capital es más que limitado, teniendo que ajustar cada gasto al mínimo. Además necesitamos mucha flexibilidad a la hora de lanzar (y liquidar, si fuera necesario) nuestra empresa. La regulación española, unida a una lenta burocracia y a todo tipo de barreras e impedimentos al emprendimiento hacen que otras opciones fuera de nuestras fronteras nos ofrezcan mejores perspectivas en las primeras fases, que es donde se acumula la mayor parte del riesgo. En definitiva, una regulación fácil, gran cantidad de crédito y muchos clientes potenciales hacen de Londres la mejor opción para Vipartia.
Las historias cuanto más interesantes mejor
Esta es una reflexión muy personal. Quiero que mi primera experiencia empresarial me haga mejorar profesionalmente y como persona. Empezar en una nueva ciudad (compartiendo casa y vida con tu equipo de trabajo), con un idioma diferente y sin contar con la zona cómoda de vivir en un terreno conocido van a hacer que el atractivo de este reto aumente exponencialmente. Los grandes beneficios vienen cuando salimos de nuestra zona de seguridad. Cuando dentro de muchos años tenga que contar a mis nietos como fue mi primer emprendimiento, la historia de nuestro éxito o fracaso (apuesto firmemente por el éxito) será más intensa que cualquier otra, porque cumplí dos sueños a la vez: ser dueño de mi propio proyecto y seguir conociendo rincones del mundo.
Los emprendedores también comemos
Los emprendedores también comemos (y yo como mucho, de hecho). Actualmente nuestros ahorros son muy escasos y hemos renunciado a diversas oportunidades de empleo fuera de nuestras fronteras para poder trabajar en nuestra idea de manera full-time (o casi). Vamos a usar todo nuestro tiempo en asegurarnos de que nuestro producto va a dar mucho que hablar, pero siempre existe el riesgo de fallar. ¿Y si fallamos de que comemos? Ahí es donde Londres nos ofrece un mejor colchón donde caer. Con nuestra formación, no nos va a ser demasiado difícil encontrar empleos en la capital británica, de manera part-time o a tiempo completo si fuera necesario. Si la necesidad arrecia estaremos en el sitio adecuado.
¿Nos hemos olvidado de España?
En Vipartia compartimos muchas cosas, siendo una de ellas el amor y el respeto por el país que nos ha dado la oportunidad de llegar a donde hemos llegado. Una gran parte de mi querría que mi primera empresa naciera en España y entiendo que mucha gente pensará lo mismo. Obviamente nuestro producto llegará a España en la primera fase y esperamos tener presencia física dentro de nuestro territorio a medio plazo. Además, desde este blog, me gustaría comprometerme a que, si salimos adelante y tenemos la oportunidad de añadir miembros al equipo, intentaremos potenciar la presencia de jóvenes españoles, ayudándoles a seguir mejorando su formación y a aportar sus conocimientos para impulsar nuestro proyecto.
